Feeds:
Posts
Comentários

Archive for junho \15\UTC 2010

Geheimnisse

Qué significa “secreto”, preguntó la amiga alemana. Raziel, recordando las clases de inglés de Josefa – la que nunca traducía -, responde: es una cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta. La amiga alemana mira a Raziel con atención y, después de mucho meditar, confiesa que no entiende la afirmación. Raziel sigue con el método de Josefa y dice a su amiga que es aquello que no quiere que nadie lo sepa, el conocimiento de algo que solo ella lo tiene y que no quiere compartir con nadie. Ein Geheimnis! Como cuando guardamos el último caramelo de fresa en el fondo del bolsillo del pantalón – en el que menos usamos, para no correr el riesgo de enseñarlo accidentalmente – y si nos piden un caramelo decimos que no tenemos, porque el que se está calentando en nuestro bolsillo está reservado para una ocasión especial. A Raziel le hizo gracia la afirmación de la amiga y, sin darse cuenta, se acordó del día en que robó el lápiz de color amarillo del capitán del equipo de fútbol, Rodrigo, su preferido – el lápiz, claro está. Su punta, perfectamente afilada – obsesión de ese tal capitán Rodrigo – poco a poco se deshizo en el compartimento del medio del estuche tripiso de Raziel. La cremallera del medio está rota, decía el pequeño Raziel para ocultar la hazaña que nadie podía ver. Y ahí se quedó, solo, deshaciéndose con el tiempo, sin que Rodrigo pudiera disfrutar de él. Ni Raziel, no fuera a ser a ser que alguien lo viera. Se acordó también Raziel del día en que quiso ocultar un libro en la librería compartida con su hermana Frida. “Mensaje”, su primer libro de Pessoa. Se acerca a la estantería. Así habló Zaratustra, El ocaso de los ídolos, Ecce Hommo… ¡Perfecto! ¡El destino me ha sonreído! La “p” toca justo antes de acabar la balda; aquí pasará desapercibido. Raziel coge el libro e intenta guardarlo en el pequeño hueco que hay entre Ecce Hommo y el fin de la estantería. ¡Vaya! ¡El libro es más alto que el espacio que hay entre estante y estante! Raziel revive la manera como, disimuladamente, manipuló ese espacio, subiendo uno de los estantes. Minimalista como era, subió también la balda de la estantería vecina, para que no se notara el cambio. Jugando con el destino, Raziel decidió dejar la nota secreta dentro del libro. Y ahí se quedó, deshaciéndose entre las amarillas páginas de un libro que nadie jamás volvió a abrir. ¿Sería ese el destino de los secretos? ¿Pudrirse en su soledad?

Anúncios

Read Full Post »

Si

Un día le dice, en el coche, ¿y si te digo que quiero besarte? Ella, fingiendo sorpresa, le responde: si dijeras eso, te diría ¿lo dices en serio? Y entonces me preguntarías algo como ¿de verdad lo preguntas? –  y sigue ella con su narración – luego te respondería que sí pero sabría que no me dirías nada más. Se haría un silencio, de esos más incómodos que un asiento de bici de carretera, y te diría que al final acabaríamos con un toqueteo inoportuno. Toqueteo inoportuno, dice él. ¿No lo son todos? Ese más, reitera la chica, sin quitar los ojos de la carretera, mientras se atreve a poner su mano derecha sobre su pierna izquierda. A pesar de su atrevimiento inicial, el chico se pone rojizo y una sonrisa tímida, incrédula y desconfiada escapa por su boca. Love of Lesbian toca hoy en el Montjuïc, ¿te animas?, dice ella. Juega Alemania, responde. Si Ballack no estuviera lesionado seguro que ganaba, afirma la chica con toda la determinación que se puede sacar de una bolsa de caramelos. Con este de aire de pseudosabiduría que solo tienen los hombres cuando hablan de fútbol le responde que el “si” no juega al fútbol. Ni vive grandes pasiones, añade ella.

Read Full Post »

Read Full Post »

%d blogueiros gostam disto: